Las mirillas de flujo se instalan en tuberías y conducciones para supervisar el flujo y controlar visualmente el nivel de llenado. Presentan una construcción en línea y disponen de una mirilla fabricada en vidrio de borosilicato conforme a DIN 7080 o en vidrio sodocálcico conforme a DIN 8902. La elección del vidrio depende del fluido que circule por la tubería y de la resistencia química requerida. Las mirillas de flujo deberían instalarse siempre que un fluido líquido o gaseoso circule por una tubería. De este modo, es posible controlar el nivel de llenado de la tubería y detectar a tiempo impurezas que puedan dañar el sistema. Además, permiten comprobar la dirección del flujo. Como algunos fluidos líquidos y gaseosos son transparentes y no pueden detectarse a simple vista, las mirillas de flujo están disponibles en tres versiones diferentes. La versión con espiga indicadora de goteo, que es la estándar, puede utilizarse con fluidos líquidos como el agua. Esta espiga tiene un diámetro inferior al del resto de la mirilla, lo que permite comprobar si circula líquido. También existen mirillas con rotor o con clapeta. El rotor se pone en movimiento mediante el paso de un líquido o un gas, lo que permite identificar la dirección del flujo. La mirilla con clapeta debe instalarse obligatoriamente con circulación de abajo hacia arriba, ya que de lo contrario la clapeta no se abriría. Cuando el fluido circula por la mirilla, el movimiento de la clapeta permite comprobar si existe flujo.